Señor Director:
El día domingo recién pasado, apareció en el cuerpo de Reportajes de “El Mercurio” una columna titulada “Arremetida liberal en el TC”. En ella se aludía a la iniciativa de un grupo de profesores de Derecho, cuya pretensión es obtener que el destacado académico Raúl Bertelsen renuncie a su calidad de ministro del Tribunal Constitucional, luego que fuera designado por el Senado para ejercer dicho cargo.
Si bien no me sorprende la actitud de alguno de los firmantes de esta carta, quienes se creen depositarios de la conciencia nacional e incluso ministros de fe de la actuaciones de quienes desempeñan actividades en instituciones públicas o privadas; lo que sí resulta llamativo es el lenguaje y descalificaciones que la declaración contiene y que están lejos de ser propias de un académico: “…los senadores han actuado con una irresponsabilidad que traiciona la confianza que el pueblo depositó en ellos”, aludiendo a la designación del ministro Bertelsen; “el problema en este caso radica en la lealtad del nuevo ministro hacia los principios que inspiran la última reforma constitucional”, “…en los 16 años que han transcurrido desde entonces, el nuevo ministro puede haber cambiado sus lealtades, pero esto es algo que el Senado debió constatar antes de confiarle la defensa de la Constitución”.
“Traición”, “deslealtad”; palabras fuertes para referirse a cualquier persona y especialmente a la Cámara Alta de nuestro Congreso y a un académico de tan larga y brillante trayectoria como la de don Raúl Bertelsen. ¿Se trata de un asunto de lealtades? Hace 17 años ingresé a estudiar Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile; mi profesor de Derecho Constitucional durante dos años fue el profesor Bertelsen y jamás escuché que se pronunciara por otro principio más que el estricto respeto a todas las normas legales y especialmente a la Constitución. Desde ese punto de vista priman en él el más alto sentido de la responsabilidad y de compromiso con la defensa y respeto pleno al ordenamiento jurídico.
Por esto es que violenta a quienes conocemos al profesor Bertelsen que se diga que no tiene compromiso con la Constitución, que se le trate de enlodar con un comentario infundado y sesgado, más propio de otros tiempos y otras personas que del Chile de hoy y de un académico.
Con todo, creo en el derecho no sólo a tener opinión, sino también a darla a conocer, esté o no de acuerdo con lo que se dice, porque eso me lo enseñó precisamente el profesor Bertelsen en clases.
Juan David Terrazas Ponce
Profesor de Derecho
Pontificia Universidad Católica de Chile
Universidad Andrés Bello