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Nombramiento de Bertelsen II Señor Director:
Señor Director:
El pasado viernes envié una declaración pública firmada por 16 (no 14) profesores de derecho relativa al nombramiento del señor Raúl Bertelsen como ministro del Tribunal Constitucional. Su diario tomó la decisión de referirse a dicha declaración sin publicarla completa (“Arremetida liberal en el TC”, cuerpo Reportajes). Lamento esa decisión. La redacción de la declaración había sido cuidada para disminuir el riesgo de que se la malinterpretara. La publicación no respetó esa redacción y, por el contrario, agregó elementos que favorecen el malentendido.
Los suscriptores de la declaración no son sólo constitucionalistas. Entre ellos hay profesores de distintas disciplinas del derecho público y privado. Los suscriptores tampoco se identifican con una corriente de pensamiento. El adjetivo liberal fue agregado por su editor. Lo que nos une es un compromiso con la democracia representativa y la convicción en la importancia del derecho constitucional.
Al referirse a la declaración su diario omitió la siguiente oración: “Además de capacidades técnicas, los ciudadanos en cuyas manos la república deposita la defensa de la Constitución deben haber demostrado su lealtad a los principios que la inspiran”. Se oscureció así el hecho de que la declaración no discutió el derecho del señor Bertelsen a manifestar sus opiniones, publicarlas o enseñarlas. Tampoco discutió su derecho a dirigir instituciones de educación o, si lo quisiera, medios de prensa. La declaración sólo denunció la irresponsabilidad de que un jurista que estuvo activa y largamente comprometido con el diseño constitucional y legislativo de la democracia protegida sea nombrado defensor de la Constitución que se deshizo de la tutela militar.
Su diario dice que algunos legisladores juzgaron “fundamentalista” la declaración. Es lamentable que no los haya identificado. Los parlamentarios deben su cargo a los ciudadanos. Al acercarse las elecciones resulta particularmente urgente que la opinión pública sepa qué parlamentarios consideran “fundamentalista” sostener que un artífice de la democracia militarmente limitada no debiera ser defensor de la democracia plena.
Es asimismo absurda la analogía entre la objeción al nombramiento del señor Bertelsen y la situación vivida por el señor Francisco Javier Cuadra. La coincidencia entre los firmantes es marginal. Los casos son además muy distintos. Ni el señor Cuadra estaba a cargo de funciones soberanas ni al señor Bertelsen se le imputan hechos ilícitos.
Rodrigo P. Correa G.
Profesor de Derecho
Universidad Adolfo Ibáñez
N. de la R.: La declaración completa está en http://www.documentos.emol.com
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Posteado por El Mercurio a las Noviembre 22, 2005 06:45 AM | Comentarios (24) |
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Estimado Pablo:
Me parece que el punto que Ud. plantea es muy interesante.
Ahora bien, ¿ es necesario que todos los postulantes a cargos públicos rindan examen de adhesión incondicional a los valores democráticos, en el preciso entendido que a éstos le asigne nuestro Camelot criollo ?. ¿ Son ellos los titulares del monopolio de la custodia de la democracia ? .
Cuando Jaime Guzmán postuló a la elección de senadores en 1989, ganando un escaño - del cual se le privó con argumentos algo alejados de los valores democráticos -, ¿ a alguien se le ocurrió pedirle la renuncia por ser el redactor de buena parte de la Carta de 1980 ?. ¿ Estaban inhabilitados a priori todos los que intervinieron en la Unidad Popular para postular a cargo de elección ciudadana por el solo hecho de adherir a una alianza que sólo predicaba la vía democrática como "necesidad táctica" ?. ¿ Puede alguien sostener que los candidatos presidenciales que en el pasado han coqueteado con partidos o movimientos que promueven la via armada no pueden intervenir en la vida pública, o de ser elegidos, deben renunciar al cargo que legítimamente pudieran obtener ?.
Lo que llama la atención en este caso es que algunos se atrevan a asumir la tarea de certificador ISO 9000 de la democracia, y que esta tarea se concentre exclusivamente en uno de los candidatos elegidos. Y las aprensiones sobre qué votará el Ministro en materia de reclamaciones regionalistas, o lo que no sea del gusto particular nuestro en materia de función social del dominio, no me parecen válidas. ¿ O debemos desestimar el aporte del juez constitucional cuando no se ajusta a nuestra particular opinión ?. ¿ Se imaginan que el Ministro Vodanovic no pueda asumir su cargo porque fue senador del Partido Socialista ?. ¿ No estaremos cayendo un poco bajo ? Posteado por:
Héctor Mery Romero (Noviembre 23, 2005 06:52 PM) |
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EL compromiso con los valores de la democracia son sutanciales en el caso de un sujeto que es llamado a decidir por nosotros que es constitucional y que no lo es. Al contrario, señor Mery, el compromiso con los valores de una democracia plena son fundamentales para ese puesto.
No se critica la designación de Bertelsen por ser conservador ni por trabajar en el gobierno militar, sino que por ser uno de los diseñadores de la democracia tutelada. Es preocupante que postura tendría él en ciertos casos difíciles, por ejemplo en el caso de discutirse las autonomías regionales, autonomía de los pueblos originarios (mapuches, rapa nui), o una precisión legal sobre lo que es el rol social de la propiedad. Posteado por:
Pablo Vera Carrera (Noviembre 23, 2005 12:28 AM) |
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Señor Luis Olave:
Cito su comentario "La crítica y el cuestionamiento son elementos de la esencia de una sociedad abierta. los conservadores no lo entienden su ideal es un orden estatico. lamentablemente el mundo no camina hacia alla más bien al contrario. Les pido por lo tanto, que por su salud mental traten de adaptarse o armarse de paciencia pues los cuestionamientos a personas de meritos tan discutibles van a continuar."
Tiene toda la razón respecto a la crítica y cuestionamiento en una sociedad abierta, pero es muy desafortunado el final de su comentario puesto que sin mediar explicación alguna califica de persona de meritos discutibles al señor Bertelsen, o al menos eso se desprende del texto.
Me pregunto ¿qué fundamentos tiene usted para hacer dicha afirmación? Sería muy interesante para el debate que nos pusiera al tanto de sus conocimientos respecto de la falta de meritos del Ministro Bertelsen.
Por último le agradezco profundamente su preocupación por la salud mental de quienes pensamos y fundamentamos distinto a usted, aunque eso signifique ser motejados de conservadores en un sentido peyorativo.
Le saluda atentamente, Posteado por:
Manuel José Errázuriz Tagle (Noviembre 23, 2005 12:17 AM) |
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Señor Blanke:
Creo que usted ha dado en el clavo, los profesores que firman la carta no pretenden que don Raúl renuncie por no habérsele preguntado en el Senado su opinión sobre su pensamiento valorico, político y moral sino porque participo en un gobierno que se critica con los fundamentos que por largos años todos hemos escuchado.
No obstante en la carta se hace mención a un error del Senado en la forma de designación de don Raúl Bertelsen por no habérsele preguntado cual era su pensamiento y no por lo que usted tan directamente ha señalado. Esta hipótesis al igual que la se plantea en la mentada carta me parece carente de fundamento y arbitraria. Además nadie parece criticar la designación del señor Vodanovick, del cual no dudo como un excelente miembro para este órgano, siendo que a él tampoco se le ha preguntado su opinión en sobre su pensamiento valorico, político y moral.
Por ultimo debo señalarle que los enclaves autoritarios que usted señala hoy pueden seguir existiendo en otros organismos civiles y del Estado de no contar con un Parlamento y Tribunal Constitucional que sean capases de contrapesar su actividad no podríamos darle solución a este tipo de problemas. La actividad de los mecanismos de contrapeso siempre deberá estar compuesta por personas de todos los sectores de esta nación a pesar que usted lo lamente y que contradiga abiertamente los supuestos de igualdad, libertad de expresión y respeto al espíritu del nuevo texto refundido de la constitución de 1980 como lo pretenden plantear los firmantes de la carta al exigir la renuncia.
Posteado por:
Raimundo Gómez Goldenberg (Noviembre 22, 2005 08:26 PM) |
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El nombramiento está hecho y no hay nada que hacer; por lo demás, creo improbable que el Profesor Bertelsen renuncie. Lo mejor será que su labor en el tribunal constitucional hable por él.
Estoy seguro que algunos destacados juristas tendrán que tragarse sus palabras. Posteado por:
Matías Ubilla Silva (Noviembre 22, 2005 06:57 PM) |
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Para don Raimundo Gómez:
Tiendo a inclinarme por la primera de sus alternativas propuestas.
Nadie ha pedido la renuncia del señor Bertelsen por pensar diferente. Se ha pedido su renuncia por resultar contraproducente que una persona que participó activamente en el diseño de la constitución militar, sea designada como "guardián" de una constitución que se deshizo de aquellos enclaves autoritarios que el señor Bertelsen, junto a otros, elaboraró. Posteado por:
Tomás Blake Benítez (Noviembre 22, 2005 05:46 PM) |
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Don Rodrigo Correa, parece que soy demasiado tonto o es que usted y el resto de los firmantes parecen imputarle a don Raúl Bertelsen un hecho ilícito, ya que parece no tener sentido pedir la renuncia de alguien solo por pensar distinto a usted. Posteado por:
Raimundo Gómez Goldenberg (Noviembre 22, 2005 05:14 PM) |
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Si "la crítica y el cuestionamiento son elementos de la esencia de una sociedad abierta", como dice don Luis Olave, no debiera escandalizar a la defensa de los académicos que a algunos nos dé por criticar a los que se vieten de críticos. No hay para qué ser tan susceptibles.
Algunos dicen que lo reprochable es la frivolidad del Senado en la discusión de los nombres propuestos. Pero para argumentar así, vuelven a la carga contra el profesor Bertelsen debido a su, dicen, escaso compromiso con los valores de la democracia. Como argumento, me parece un poco superficial. Posteado por:
Héctor Mery Romero (Noviembre 22, 2005 04:35 PM) |
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Discrepo del sr. Busel Niedmann en cuanto a que la declaración de los 16 profesores de Derecho en cuestión, se pueda interpretar de distintas formas. Se pretende camuflar como una crítica objetiva (al sistema mediante el cual se eligieron a los sres. Vodanovic y Bertelsen) una petición de renuncia que ha sido formulada con nombre y apellido. Afirmar lo contrario es una falacia. Y la reacción, por lo visto en este blog, ha sido "democráticamente" mayoritaria en considerar intolerante e inconsecuente la declaración de estos profesores. Si la crítica era al mecanismo de elección, ¿por qué este Camelot vernáculo, como bien lo llamó un suscriptor, no hizo extensiva la petición de renuncia al prof. Vodanovic también? ¿Cómo entendemos que quienes acaban de reformar la Constitución propongan a los 3 meses volver a modificarla alarmados porque se escapa de sus cálculos que un profesor "conservador" fuera elegido en el TC? No señores, al pan pan y al vino vino, y ley pareja no es dura. Por más que lloren y pataleen espero que el sr. Rodrigo Correa, el sr. Carlos Peña (báh, ¡qué raro! ¿Peña?) y compañía tengan que contemplar como el sr. Bertelsen asume, con toda propiedad, su puesto en el Tribunal Constitucional. Viva la democracia "plena". Posteado por:
Cristián García-Huidobro Correa (Noviembre 22, 2005 04:27 PM) |
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La crítica y el cuestionamiento son elementos de la esencia de una sociedad abierta. los conservadores no lo entienden su ideal es un orden estatico. lamentablemente el mundo no camina hacia alla más bien al contrario. Les pido por lo tanto, que por su salud mental traten de adaptarse o armarse de paciencia pues los cuestionamientos a personas de meritos tan discutibles van a continuar. Posteado por:
luis olave alarcón (Noviembre 22, 2005 04:10 PM) |
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para el sr. hans may:
está hablando en serio? Posteado por:
jaime laso cordero (Noviembre 22, 2005 03:48 PM) |
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En una democracia las decisiones de quienes ejercen poder público no se legitiman sólo por la representatividad de quienes las adoptan sino que también porque están sometidas a la libre crítica de los ciudadanos (que se supone que son en nombre de quienes se toman esas decisiones y frente a quienes se ha de responder ¿o no?) esto es, que los ciudadanos puedan libremente someter a examen las razones o sinrazones de estas decisiones –de ahí la importancia de la libertad de expresión en una democracia.
La crítica al nombramiento de Bertelsen como miembro del Tribunal Constitucional no debiera generar tanto rechazo, sino que por el contrario debiera ser –se esté o no de acuerdo con su contenido- vista como una contribución al debate público en torno a una decisión del Senado de tanta relevancia (debate que por lo demás ha sido prácticamente inexistente) que habrá de aceptarse o no según las razones que la funden.
La cuestión, entonces, es ésta ¿qué puede decirse de la decisión de un Senado, que se pretende comprometido con la consolidación de la democracia y la supresión de las limitaciones impuestas por la Constitución de 1980 y sus leyes complementarias, al designar como miembro del órgano encargado de la defensa de la Constitución (a continuación de las reformas más importantes que se le han hecho después de 1989) justamente a quién ha participado en la formulación de esas limitaciones? No puede decirse otra cosa de que se trata de una patente inconsecuencia, si es que el “principio de no contradicción” ha de tener algún sentido. Posteado por:
Luis Antonio Santisolo Leon (Noviembre 22, 2005 03:47 PM) |
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La declaración pública formulada varios profesores de Derecho, puede interpretarse de varias formas: Como una “ofensa” a la trayectoria académica del profesor Raúl Bertelsen, tal y como se ha señalado por varios personajes en el blog de este diario, y como una verdadera preocupación acerca del irregular procedimiento por el cual fueron elegidos los miembros del tribunal.
Con las nuevas reformas constitucionales, el tribunal en cuestión tiene la potestad de declarar inválidas las leyes que considere inconstitucionales. Las personas que conformen este tribunal tendrán facultad discrecional frente a cuestiones de mucha relevancia. Frente a esto, y leyendo el resumen de la sesión (nº 46 ordinaria) del Senado que aprobó esta elección, queda de manifiesto que NO hubo debate alguno sobre esta trascendental elección y que el proceso no contó con votaciones separadas entre Vodanovic y Bertelsen.
Lo anterior es preocupante, y queda en evidencia el grado de irresponsabilidad con el que ha actuado el Senado chileno frente a esta votación. En este sentido, e independientemente de la opinión que se tenga frente a Bertelsen, parece adecuado iniciar un debate académico abierto, sin descalificaciones, que permita identificar el grado de competencia de quienes lo conforman a la luz de las nuevas atribuciones que tiene el TC.
Con respecto al señor Bertelsen, me parece fundada y legítima la apreciación de los profesores que suscriben la declaración, y me parece extremadamente poco contribuyente las descalificaciones que han formulado personajes en función de hacer valer una determinada postura.
El grado de competencia que exige el ser miembro del tribunal constitucional no sólo debe estar amparado en una sólida carrera profesional y académica, que sin duda tiene el profesor Bertelsen. El tribunal no es un concurso de talentos, es una institución de reconocimiento de los principios democráticos, que el profesor Bertelsen claramente no valora con demasía si contribuyó activamente a la redacción de la constitución de 1980. Esto es legítimo. La crítica no es al profesor Raúl Bertelsen. La crítica es al Senado que actuó en forma irresponsable.
Bernardo Busel Niedmann
Alumno de Teoría Constitucional II
Facultad de Derecho Universidad Adolfo Ibáñez
Posteado por:
Bernardo Busel Niedmann (Noviembre 22, 2005 03:40 PM) |
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En mi posteo anterior, al hablar de carta me refiero al texto completo de los profesores, no a la carta de hoy.
Sobre el mérito democrático de la constitución del 80 no me queda más que discrepar. Todo el mundo es libre de creer lo que quiera, pero un análisis de ella deja mucho que desear en relación a la democracia.
Es poco democrática puesto que el artículo 8º excluía de la vida política a todo un sector político del país. Luego, y esta es una crítica que podríamos hacer hoy, excluye a los ciudadanos de la mayorái de las decisiones, sobre todo en materia de iniciativa legal; el rol que le otorgaba a las fuerzas armadas y al COSENA limitaban las atribuciones del poder político, atribuyéndoselas a cuerpos que no son elegidos democraticamente (los militares); el hecho de establecer senadores designados y vitalicios, qeu no son elegidos por votación popular; los artículos transitorios que designaban a un presidente por secretaría, entre otras cosas.
Ahora, en relación al plebiscito de la constitución, no tiene nada de democrático un plebiscito que se hace sin registros electorales, sin tribunal calificador de elecciones. No se cumplieron con requisitos minimos de una elección democrática.
Si el señor Bertelsen participó (como lo hizo) de ese diseño institucional tan poco democrático, no me queda más que cuestionar su designación, no por participar en el gobierno militar, si no por sus convicciones en materia de democracia, que se reflejaron en la Constitución del 80 original. Posteado por:
Pablo Vera Carrera (Noviembre 22, 2005 02:53 PM) |
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El planteamiento de fondo de la carta es el de develar cuales son los criterios utilizados para definir quienes integran o no el Tribunal Constitucional. La duda legítima que tienen apunta a si al final se decidieron por el típico criterio de los empates políticos, como en el Banco Central.
El cargo de ministro del Tribunal Constitucional es además de jurídico, político. Por lo tanto no solo se requiere idoneidad técnica, que debe ser definida. Un puesto de tanto poder como ese no debe ser hecho de espaldas a la ciudadanía, y esa es la crítica al Senado, no haber explicitado los criterios de selección de su representante. Essa crítica, en todo caso, se aplica a todas las instituciones que participan en la designación de los miembros del TC.
A mi me parece que el compromiso ideológico del señor Bertelsen quedó claro desde el momento en que participó en el diseño de esta democracia tutelada que tenemos, y no he leído cosas de él en que se aprecie un cambio de criterio, por lo que me parece legítimo plantear inquietud frente a su designación.
El mérito "intelectual" o "jurídico" de cada uno de los firmantes de la carta no debiera ser relevante para plantear una crítica, puesto que como ciudadanos tenemos el derecho y el deber de cuestionar los criterios de las autoridades. Posteado por:
Pablo Vera Carrera (Noviembre 22, 2005 02:06 PM) |
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Parece que los "profesores de derecho" firmantes de la declaración pública en cuestión olvidan que la CPR de 1980 fue aprobada democráticamente en plebicito. Aquella es precisamente la razón por la cual dicha CPR reviste el carácter de democrática y, en consecuencia, todos aquellos que intervinieron en su redacción – entre ellos, el reconocido constitucionalista y profesor Sr. Raúl Bertelsen – están más que legitimados para seguir ejerciendo funciones soberanas, aunque ello moleste a algunos "demócratas". Posteado por:
Hans Ernst May Fonseca (Noviembre 22, 2005 01:36 PM) |
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El respeto por las decisiones democráticas es requisito necesario de toda democracia moderna. Lo que ha hecho este grupo de profesores es levantar un manifiesto en contra de la democracia y en favor del intelectualismo. Un gran acto de soberbia de quienes no saben perder democráticamente. Posteado por:
Héctor Portales Valdés (Noviembre 22, 2005 12:06 PM) |
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Conozco a algunos de los firmantes de la carta. Unos me merecen muchísimo respeto y otros, la verdad, no tanto. Creo que no está en discusión su legítimo derecho a emitir opiniones. Pero como público lector tenemos el legítimo derecho de mirar con gran escepticismo las peticiones de renuncia que emanan de nuestro Camelot vernáculo. Ha nacido una nueva categoría de intelectuales: los peticionarios de renuncias ajenas.
La verdad es que algunos de los académicos que suscriben la declaración han escrito libros, artículos o monografías de enorme valor. Otros, por su parte, carecen de la más mínima relevancia jurídica. A los que han perpetrado estas últimas, sería de suma ordinariez pedirles que renunciaran a su cátedra. Posteado por:
Héctor Mery Romero (Noviembre 22, 2005 12:00 PM) |
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Me parece muy irresponsable el planteamiento de los profesores que firman la carta, de partida atribuyen de forma general que el pueblo se encuentra “traicionado” por los senadores, les recuerdo que existen votantes que a lo mejor no piensan lo mismo que ustedes, seria cosa de leer, las respuestas a su carta.
Creo que es hora que en Chile, dejemos de atribuirnos a costa de la vos del pueblo, opiniones simplemente personales, que lo único que hacen es seguir sembrando el odio, y que no contribuyen para nada en la unificación de Chile.
Posteado por:
Raul Ignacio Droghetti Yañez (Noviembre 22, 2005 11:25 AM) |
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Mucho me temo que para los señores firmantes de la declaración en comento resulte inaceptable que una persona con una concepción cristiana de la familia, como sin duda lo es el señor Bertelsen, integre el Tribunal Constitucional.
Creo que para estos señores el problema de lealtad a los principios que inspiran la Constitución se reduce a la exclusiva e irrestricta adhesión a los principios que ellos consideran como fundamentales; cualquier discrepancia resulta inaceptable. Vaya paradoja, y resulta que ellos mismos son los grandes y públicos defensores de la tolerancia... Su inconsecuencia, de fondo y forma, es sencillamente graciosa. Les sugiero templar la pasión para, así, no nublar su razón, ya que frente a estas injustificadas "pataletas" lo primero que se resiente es el prestigio académico de los señores "profesores". Posteado por:
Alfonso Rodríquez Palma (Noviembre 22, 2005 11:12 AM) |
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Me parece que la postura de los profesores de las diferentes universidades hacen un planteamiento legítimo frente a la designación que hace el Senado de la República.
Es legítimo cuestionar la idoneidad del señor Bertelsen por cuanto fuera uno delos constructores del andamieje jurídico que favorecía la democracia tutelada que dejaron los militares. Me parece que ellos también apuntan a la ausencia de deliberación pública que hubo sobre los nombres disponibles para ocupar esos cargos, de los cuales solo nos enteramos a través de los diarios.
Uno de los problemas actuales, no eliminados por la reforma constitucional, es la falta de deliberación pública, la falta de vinculación de la ciudadanía con ciertas decisiones. Como es posible que la ciudadanía no esté enterada y no tenga nada que aportar más que el voto simbólico cada cuatro años, acerca de los sujetos que tendrán a su cargo decisiones tan importantes como la de decir que leyes son constitucionales o no. Esa calificación, más que técnica es política, y creo que la crítica apunta a que el señor Bertelsen, como uno de los implementadores del amarre constitucional, caiga en decisiones contradictorias con la apertura política que estamos teniendo, dado su apego sentimental con el proyecto jurídico del gobierno militar.
Conozco al señor Bertelsen sólo en base a sus escritos y su obra legislativa en el gobierno militar, así que no puedo más que estar de acuerdo con las aprensiones que presentan los firmantes. Posteado por:
Pablo Vera Carrera (Noviembre 22, 2005 10:54 AM) |
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Que fantástico, como un grupito de "intelectuales" se cree poseedores de la verdad, le informo que lo único que estan logrando, con su soberbia, es una sociedad intolerante. Pero a estos mismos les digo con firmeza cuidado que este mundo es pequeño y que el pastel se puede dar vuelta, por favor no cometamos los mismo errores del pasado, ya que después son estos mismos los que salen a tirar la primera piedra, señor Correa demuestre intelectualismo en hechos y no en meras palabra. Posteado por:
Gonzalo Díaz del Rio Riesco (Noviembre 22, 2005 10:38 AM) |
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Acabo de leer el texto completo que el profesor Correa y sus colegas suscribieron. Me parece que la redacción de este diario no perjudica en nada el sentido que tenía la misiva en cuestión. Y quisiera agregar que:
Primero: Decir que estamos frente a una nueva Constitución es una falacia; sorprende que la "importancia" de eliminar la firma de Pinochet y sus ministros sea algo que le de un valor agregado a la Constitución. Esto a mi juicio sí refleja una corriente de pensamiento común entre los firmantes. Lo que hace pensar que no es "marginal" el hecho que varios de ellos pidieran la renuncia de Cuadra.
Segundo: Los principios que inspiran nuestra Constitución son los mismos desde su génesis hasta hoy. Bertelsen participó de todo el proceso por lo que cuestionar su lealtad a dichos principios es contradictorio. Es un error creer que se reformaron principios constitucionales.
Tercero: El hecho de que los firmantes, profesores de distintas disciplinas del derecho, crean que se ha modificado la esencia de la Constitución, y ha nacido en Chile en sus propias palabras:"democracia plena". Es, a lo menos, demagógico.
Cuarto: Las últimas reformas dan un gran poder al Tribunal Constitucional: invalidar una ley inconstitucional. Esa decisión estará en manos de cada uno de los miembros de este tribunal; independiente de la corriente política que se les atribuya. El hecho de que existan diferentes “corrientes” al interior de dicho tribunal es garantía de democracia.
Quinto: La democracia plena a que aluden los firmantes parece que sólo es posible erradicando todo vestigio del gobierno militar, independientemente de que dicho régimen haya contribuido plenamente para alcanzar la democracia destruida entre 1970 y 1973.
Por último sería consecuente que los firmantes, docentes en diversas areas del derecho, en otra misiva pidieran que se cambie el modelo económico imperante, puesto que este también fue instaurado por el gobierno de Pinochet, y no es absolutamente justo ni democrático. Posteado por:
Manuel José Errázuriz Tagle (Noviembre 22, 2005 10:07 AM) |
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Me abisma el fundamentalismo y la falta de tolerancia con que este señor que se dice profesor de Derecho y sus confábulos se llenan la boca de conceptos como "democracia plena" y "democracia representativa" y acto seguido no practican sus principios al condenar abiertamente a priori a un destacado jurista que ha sido elegido por quienes son los representantes del pueblo soberano. ¿Dónde queda su democracia plena? ¿Por qué la Democracia se aplaude cuando nos beneficia y se condena cuando no se elige a nuestro candidato? Señor Correa... creo que a ud. y a sus colegas les faltó ir a un par de clases de Derecho Político en sus primeros años en la Facultad de Derecho... sí, esas en que se enseñaba que la Democracia no es un bien en sí mismo y que hay que aceptar las decisiones que ella provoque nos guste o no. Ah! y también parece que faltó a esa tertulia en el patio en que se hablaba de un sacerdote de apellido Gatica. Posteado por:
Cristián García-Huidobro Correa (Noviembre 22, 2005 09:42 AM) |
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