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Nombramiento de Bertelsen I Señor Director:
Una reciente declaración pública, dada a conocer a través de su diario, ha denunciado la irresponsabilidad política en que habría incurrido el Senado al haber nombrado como ministro del Tribunal Constitucional a un jurista cuya trayectoria pública no ofrece garantías suficientes de lealtad con los principios democráticos que la reciente reforma constitucional ha pretendido reforzar. Compartimos la preocupación que esa declaración expresa, pero creemos que la cuestión primordial no reside tanto en el fondo de la decisión del Senado cuanto en su forma. El Senado procedió con premura y sigilo, sin generar espacio para una deliberación pública sobre la idoneidad profesional y el compromiso constitucional de las personas propuestas como ministros del Tribunal Constitucional, que le permitiera conocer posibles objeciones, así como requerir, en su caso, a los nominados, un pronunciamiento sobre las cuestiones que hubieren generado preocupación ciudadana.
Al no garantizar un procedimiento adecuado para resolver sobre el nombramiento de las personas a quienes la república encomienda la defensa de la constitución, el Senado ha dado muestras de no apreciar debidamente la trascendencia de esa función y ha cerrado la puerta a que se planteara en ese momento el debate sobre la idoneidad de los designados que hoy, cuando ya es tarde, se ha dado a través de este medio. Un debate que, conviene decirlo, podría haber afectado a los dos nuevos ministros, pues si la trayectoria pública de don Raúl Bertelsen suscita dudas sobre su compromiso con una concepción vigilada de la democracia, la de don Hernán Vodanovic despierta sospechas de responder su nombramiento más a clientelismo político que a demostrados méritos técnicos.
DANIELA ACCATINO
ANDRÉS BORDALÍ
JUAN OMAR COFRÉ
JOSÉ ÁNGEL FERNÁNDEZ
JUAN CARLOS FERRADA
SUSAN TURNER
JUAN ANDRÉS VARAS
YANIRA ZÚÑIGA
Profesores de Derecho, U. Austral de Chile |
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Posteado por El Mercurio a las Noviembre 24, 2005 06:45 AM | Comentarios (8) |
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Me parece sorprendente que numerosos profesores y alumnos ignoren abiertamente los méritos académicos de don Raúl Bertelsen. Esa sorpresa aumenta aún más si las críticas esbozadas han sido dirigidas por personas que se dedican de alguna forma al estudio o a la enseñanza del Derecho Constitucional. Un mínimo de seriedad y nobleza obliga a aquellos que descalifican al señor Bertelsen a reconocer su amplia trayectoria en el estudio y la enseñanza del derecho constitucional por más de 30 años, aspecto del cual están muy lejos de estar quienes injustamente atacan al nuevo Ministro por el sólo hecho de pensar distinto. Ello prueba una vez más la tremenda intolerancia que afecta hoy en Chile a ciertos sectores autodenominados "liberales".
Nobleza obliga señores, ¿No es cierto?
Gonzalo Candia F.
Ayduante Derecho Constitucional Derecho UC Posteado por:
Gonzalo Candia Falcón (Noviembre 24, 2005 11:13 PM) |
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Lo que causa mayor problemática, sin duda, es el irregular procedimiento por el cual fueron elegidos los ministros, al cual hacen alusión los académicos de la Universidad Austral. No obstante, la crítica fundada, a mi juicio, que hicieron el grupo de 16 profesores de universidades chilenas, es que es que Bertelsen NO valora los principios democráticos que pretendemos que defienda. Ejemplo de esto es que participó activamente en la redacción de la constitución de 1980. Esta carga no la lleva Hernán Vodanovic. Esa es la diferencia.
En otras partes del mundo esta ya no es una discusión legítima. Claro es el comentario de Ronald Dworkin a la designación del Juez Roberts en la Corte Suprema estadounidense. Se le imputa ser demasiado conservador. Ya no es discutible si está o no de acuerdo con los principios mínimos de una democracia.
Bernardo Busel Niedmann
Alumno de Derecho
Universidad Adolfo Ibáñez
Posteado por:
Bernardo Busel Niedmann (Noviembre 24, 2005 06:36 PM) |
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Existe una enorme diferencia entre el manifiesto de la semana pasada y la carta de los profesores de Valdivia publicada hoy.
Sin emitir pronunciamiento explícito sobre ambos candidatos, los firmantes efectúan una crítica fundada y seria sobre el comportamiento del Senado en el nombramiento de ambos magistrados. Ya hubo algún desconcierto acerca de otras designaciones hace un tiempo, en las cuales se amenazó al Presidente del Senado por promover discusión pública. Muy diferente es el proceso de selección para cargos públicos en otros países.
La carta de Valdivia es una inteligente y valiosa contribución al debate público. Posteado por:
Héctor Mery Romero (Noviembre 24, 2005 12:53 PM) |
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Ciertamente el nombramiento de Bertelsen como ministro del Tribunal Constitucional constituye una provocación al buen sentido. Sus credenciales tanto en el plano académico como democrático son sin duda cuestionables. Los senadores deben explicaciones al país. Posteado por:
luis olave alarcón (Noviembre 24, 2005 11:04 AM) |
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Pareciera ser que algunos, por medio de un simple mail, han pretendido crear un nuevo requisito no contemplado en la Constitución para ser miembro del Tribunal Constitucional: que se pruebe ante los Tribunales Populares, que cada día abundan más en nuestro país, la "lealtad con los principios democráticos de la reciente reforma constitucional". Posteado por:
Andrea Iñiguez Manso (Noviembre 24, 2005 10:31 AM) |
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Ciertamente los miembros de nuestro nuevo Tribunal Constitucional deben tener una convicción democrática que al Profesor Bertelsen parece faltarle.
Las últimas reformas, si bien no han transformado la raíz autoritaria de la Constitución, apuntan a una profundización de la democracia y una porción importante de este trabajo lo va a desempeñar el TC, con atribuciones y facultades que antes no tenía. Es por eso que el cargo de ministro es muy político, además de requerir un alto nivel técnico.
Si el señor Bertelsen fue capaz de participar en la creación de una constitución que generaba una democracia sometida a la supervigilancia de los militares, que disminuía el poder de la voluntad popular (principalmente en la integración del senado, y nuevamente en el rol de las FFAA en ella), que fue capaz de participar en la redacción de una rtículo claramente discriminador como el antiguo Artículo 8º, no cabe más que dudar de sus convicciones democráticas, y rechazar su designación. A mi juicio, es poner al gato a cuidar la carnicería. Posteado por:
Pablo Vera Carrera (Noviembre 24, 2005 09:32 AM) |
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Muy bien dicho don Perutxo, así es. Todo lo demás, simple palabrería rimbombante: artificios que encandilan al incauto. Posteado por:
Ricardo Irarrázabal Cereceda (Noviembre 24, 2005 09:04 AM) |
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Cualquier publicista medianamente preparado es capaz de advertir que las recientes enmiendas constitucionales son marginales, que en modo alguno alteran principios básicos de su formulación original y que la mera idea de hablar de una "nueva" Constitución Política es una maniobra propagandística para consumo de legos.
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Consecuentemente, la declarada pretensión de los firmantes se inscribe en el mismo contexto propagandístico. La exigencia de "lealtad con los principios democráticos (de) la reciente reforma constitucional" para designar a un miembro del TC es un requisito inexistente y, como se dijo, la reforma en sí es un mero detalle.
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Para un grupo gobernante de dudosa trayectoria genuinamente democrácita, que ha copado la administración de justicia con "su" gente, es inaceptable que se "filtre" un elemento que no sea ideológicamente afín. Posteado por:
Perutxo Andonaegi Zumelzu (Noviembre 24, 2005 08:51 AM) |
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