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Nombramiento de Bertelsen II Señor Director:
En los días pasados se ha suscitado una polémica por el nombramiento del profesor Raúl Bertelsen como miembro del Tribunal Constitucional. Este nombramiento fue realizado por las autoridades facultadas para ello, dentro de sus límites de competencia y con arreglo a las formalidades establecidas. Un grupo de académicos lamenta esa decisión y pretende revertirla. El reclamo se fundaría en que Raúl Bertelsen participó en la elaboración del texto constitucional originario y no daría por ello garantía de “lealtad” respecto del texto reformado.
Independientemente de los indiscutibles méritos académicos del profesor Bertelsen, me parece que el reclamo resulta altamente problemático. No sólo porque en él está implícita la pretensión de los reclamantes de adjudicarse una cierta capacidad de “tutela” constitucional, paralela a la de las autoridades constitucionales legítimas (no es una mera opinión la que emiten, ya que buscan revertir decisiones, llamando al docente aludido a renunciar), sino porque además elevar a principio la realización de la pretensión del reclamo resulta inadecuado. Y es que las reformas constitucionales son un elemento habitual en la vida democrática. Es presumible que no todos los miembros de las instituciones estarán siempre de acuerdo con las reformas que se le practiquen al texto constitucional.
Pedir la renuncia de quienes sea presumible que no hayan estado de acuerdo con las reformas me parece de un rigorismo opuesto al buen funcionamiento de las instituciones y cercano a cierto fundamentalismo, que pretende hacer primar un cierto “espíritu” democrático, incluso, por sobre las instituciones democráticas. ¿Cuál sería el paso siguiente a pedir la renuncia de Bertelsen, si es que se pretende elevar a principio los argumentos de esa petición: Controlar el parecer de todos los miembros del Tribunal Constitucional y, por qué no, de los senadores y diputados sobre las reformas constitucionales respectivas, para, en caso de que no estén de acuerdo, pedirles la renuncia?
HUGO HERRERA ARELLANO
Profesor de Teoría Política
Universidad de Valparaíso |
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Posteado por El Mercurio a las Noviembre 24, 2005 06:45 AM | Comentarios (2) |
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| COMENTARIOS |
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Señor Vera:
Sus prejuicios nublan su comprensión. Vuelva a leer el segundo párrafo de la carta del profesor Herrera: podrá ver que el elemento formal es un accidente en su argumentación. Posteado por:
Ricardo Irarrázabal Cereceda (Noviembre 24, 2005 10:02 AM) |
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Ciertamente el profesor Herrera transforma el elemento formal en la designación del profesor Bertelsen como el elemento central del debate. Vale decir, si fue nombrado por una autoridad competente, en el ejercicio de sus funciones, de acuerdo al procedimiento, no tenemos nada que decir.
En eso discrepo, puesto que como ciudadanos tenemos el deber y el derecho de participar en la vida política y democrática, les guste a las autoridades o no, y quieran que participemos o no.
Como no va a ser una cuestion principal (y no de principios) el hecho que el señor Bertelsen haya sido uno de los redactores de la Constitución del 80, si gracias a su diseño es que ha costado tanto transformarla. Si participó en la creación de amarres a la voluntad popular como el sistema binominal, el antiguo papel del COSENA (por citar algunos ejemoplos), porque no desconfiar de su labor en este Tribunal Constitucional, que tendría facultades que él mismo puede haber cercenado en la redacción anterior.
El principismo está en considerar que al respetarse la forma en las decisiones de la autoridad, no tenemos como ciudadanos nada más que decir. Posteado por:
Pablo Vera Carrera (Noviembre 24, 2005 09:43 AM) |
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